Àrea de normalització lingüística de l'Ajuntament d'Alcúdia

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Revelando verdades que han sido ocultadas a los forasteros

24-Mai-2009

Revelando verdades que han sido ocultadas a los forasteros

Queridos forasteros que habéis venido a Mallorca a convivir con nosotros: Quien les escribe es mallorquín de pies a cabeza, aunque he estado 35 años muy lejos de Mallorca. He sido forastero como vosotros. Mi mujer también es forastera. Yo soy bilingüe, como todos los mallorquines, aunque mi acento denote mi procedencia. Mi mujer está aprendiendo catalán. Quiero decir con esta presentación que conozco por experiencia personal algo sobre la situación existencial de los problemas lingüísticos de Mallorca y del hecho de ser forastero.
Los mallorquines conocemos un poco por información y por experiencia el acoso que ha sufrido nuestra lengua durante siglos, pero los castellano-parlantes, por razones obvias, nunca fueron informados de la persecución y menosprecio que han sufrido las otras lenguas del Estado Español. Quisiera poner unos cuantos ejemplos que muestran a las claras esta afirmación. Debo decir que si se quisiera recopilar cuanta ley, enseñanza, decreto, concepción… y las innumerables manifestaciones contra nuestra lengua, se necesitarían volúmenes enteros. Así pues, sólo voy a dar unos botones de muestra, que nos darán unas pinceladas que expresan con rotundidad la histórica persecución que ha sufrido nuestra lengua.
Está historia de la represión lingüística empieza a inicios del siglo XVI, pero es en el siglo XVIII cuando se hace más radical y abierta, con el rey Borbón Felipe V y sus decretos de “Nueva Planta”, que a partir de la ocupación militar de las tierras de habla catalana, imponen un nuevo orden político y administración, con un claro propósito de aniquilar el catalán e implantar el castellano. Basta leer la “Instrucción Secreta” dada a los corregidores de Cataluña: “La importancia de hacer uniforme la lengua se ha reconocido siempre por grande y es un señal de dominación y superioridad de los Principes o naciones… Pero a cada nación parece que señaló la naturaleza su idioma particular, tiene en esto mucho que vencer el arte y se necesita de algún tiempo para lograrlo, y más cuando el genio de la Nación como el de los catalanes es tenaz, altivo y amante de las cosas de su País, y por esto parece conveniente dar sobre esto instrucciones y providencias muy templadas y disimuladas, de manera que se consiga el efecto sin que se note el cuidado”. Más claro: agua; y más maquiavélico: difícil.
1837: Edicto del Gobierno Superior Político de Baleares obliga a los maestros a castigar a los alumnos que hablen en catalán.
1849: Imposición de enseñar exclusivamente en castellano en las escuelas de formación de maestros.
1857: Ley Moyano: Obligación de enseñar sólo la gramática y ortografía castellanas.
1867: Prohibición de las obras de teatro escritas “en dialectos de las provincias de España”.
1869: La nueva Constitución impone la enseñanza sólo en castellano.
1870: Obligación del castellano en el registro civil.
1874: Obligación del castellano en la ley de enjuiciamiento civil.
1896: Prohibición del catalán en las conversaciones telefónicas.
1902: Decreto que obliga a enseñar el catecismo en castellano.
1916: Rechazada la propuesta que en el Congreso de Diputados se pueda usar la lengua catalana.
1917: Reglamento del Notariado impone el uso del castellano.
1923-30: La dictadura de Primo de Rivera se persiguen las manifestaciones públicas de la lengua catalana.
1925: Real Orden obliga a los inspectores a que suspendan a los maestros que detecten algún libro que no sea en castellano.
1938: Franco ya tiene muy claro su ideario que incluye la represión más dura contra el catalán: “España se organiza en un amplio concepto totalitario, por medio de instituciones nacionales que aseguren su totalidad, su unidad y su continuidad. El carácter de cada región será respetado, pero sin perjuicio para la unidad nacional, que la queremos absoluta, con una sola lengua, el castellano, y una sola personalidad, la española”. Ese mismo año Franco deroga el Estatuto de Autonomía del Principado.
A partir del 39 la historia es más conocida, pero poco interpretada en términos de sociolingüística. Los mallorquines que nacimos después de la guerra sabemos por propia experiencia, muchas veces no reflexionada, que la la administración con todos sus trámites tenían que ser en castellano, los funcionarios podían ser sancionados por usar el catalán; la enseñanza pública y privada tenía que ser en castellano, donde se recortaba y tergiversaba nuestra historia; los medios de comunicación eran sólo en castellano (diarios, revistas, radio, cine, televisión); las celebraciones religiosas y toda clase de actos públicos eran en castellano… Hasta los topónimos y nombres de las calles se tradujeron al castellano. Además de todo ello, hubo un trabajo más sutil y eficaz que caló especialmente en las clases dominantes mallorquinas (que habían apoyado a Franco) y muchos fueron abandonando el mallorquín para hablar a sus hijos en castellano.
El acoso al catalán no terminó con el franquismo, sus herederos tomaron la posta y hoy la extrema derecha mantiene su beligerancia y prepotencia, bajo engañosos lemas de libertad de elección individual, olvidando adrede los derechos de los pueblos. La propia Constitución a la que invocan es contradictoria, pues habla de respetar y proteger las diferentes lenguas del Estado y a la vez impone el castellano en todos los territorios.
Mienten quienes sostienen que el castellano está en peligro, porque todos los mallorquines somos bilingües, y más bien la lengua que se pone en peligro es la catalana, que esos mentirosos desearían ver desaparecer.
Como se puede ver no se trata de victimismo, ni de lloriquear, sino de haber sido efectivamente víctimas de una injusticia persistente, que más que lloriqueo provoca indignación; la misma que tendría cualquier castellano, francés o alemán que viera que en su tierra se quiere imponer a la fuerza un idioma externo y ajeno
Con este escrito quería dejar constancia de la evidente persecución histórica de que ha sido objeto nuestra lengua, algo que muchos forasteros desconocen. Y la verdad que habría sido mucho más expresivo y contundente transcribir citas textuales de los documentos citados, cosa imposible por razones de espacio.
En consecuencia, hago un llamado a los forasteros que son capaces de admitir lo evidente, para que no se alineen, ni alienen con el totalitarismo lingüístico, viendo en la diversidad de lenguas una riqueza, patrimonio de la humanidad, por tanto un bien a defender, más importante que el lince ibérico o el tigre de Bengala.

Mariano Moragues Ribas de Pina

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